Yo no voy a la mani de los believers

Podría dar miles de razones para no haber asistido a la manifestación de hoy convocada por Podemos. Que son una reforma, que son neopopulistas, que crean unas expectativas de obertura de Proceso Constituyente derivado que no creo que puedan cumplir, que desmovilizan, que no son las bases las que controlan el partido, que Laclau me cae mal, etc. Pero no es por estos pequeños grandes rasgos por los que no voy a la manifestación. Si estuviese convocada por una marea ciudadana, como el 22M del año pasado, y confluyese con militantes/simpatizantes de Podemos pues me lo pensaba, del mismo modo que en la manifestación de una huelga general confluyo con CCOO y UGT, pese a ir en bloques separados. Sin embargo, no voy a la manifestación porque, como ya he dicho, está convocada por Podemos. Siempre es positivo que la gente se movilice y pida un cambio pero el cómo es importante o la jornada reivindicativa es pan para hoy y hambre para mañana. Hay una gran diferencia entre compartir espacios y dirigir las movilizaciones con fines electoralistas. No creo que nos podamos dejar llevar por la emoción del pulso al poder constituido. La “Marcha del cambio”, que es como se denomina al paripé de Madrid, es una manifestación de partido, con mucho significante y muy poco significado. El otro día en una clase de Sistema Político mi profesor decía que la afirmación “Podemos desmoviliza” es un cliché de la Cultura de la Transición. Tienes razón, chato, literalmente no desmoviliza, moviliza lo que quiere y cómo quiere, en este caso a dos sectores muy claros: el mayoritario poco politizado que está cansado de “tirar el voto a la basura” y el que se politizó en parte con la oleada 15M. Es decir, es una instrumentalización brutal de lo que debería ser un poder de base, no de cúpula. Si aceptamos movilización en términos de poder popular, “Manifestación de Podemos” es un oxímoron, y “Marcha del Cambio” una coña de muy mal gusto rayana en el más absoluto cinismo. Ninguna ruptura se produjo desde la socialdemocracia pura y dura. Ninguna. Si entendemos Hegemonía como la aceptación por gran parte de la población de unos valores determinados respecto a la cultura, sociedad, y la política pues sí, Podemos avanza gramscianamente, del mismo modo que el binomio PP-PSOE era hegemónico hasta hace poco. No lo neguemos y digamosle a Podemos, “¡Ole ahí!” Ahora bien, no va a acabar con el régimen del 78. Y dudo mucho que se cumplan las expectativas electorales. Es una cuestión de cultura política y empoderamiento, de que el pueblo tome conciencia de que es fuerza y poder constituyente. A día de hoy, una ciudadanía que sale a la calle en masa porque lo dice un partido político al que votará no tiene capacidad para hacer caer ningún régimen.

Patricia Heras murió por estar viva

Ha costado. Mucho. Pero lo consiguieron. Ayer por la noche, por fin, aunque con 5 minutos de censura, TV3 emitió Ciutat Morta. El caso del montaje policial más conocido en años, no por ello único, ha trascendido los muros de la militancia política, de los casales, de los ateneos, de los CSO, de los bares y pubs contracultura, y ha llegado a las casas de la gente normal. Sí, normal. Paradójicamente lo ha hecho por medio del instrumento de la manipulación, el marketing político y del affaire con las instituciones que siempre deja insatisfecho al crítico y extasiado a los engañados, a los conformistas. Patricia Heras, espero, estaría feliz. Feliz por el pulso, por el pequeño y potente “os jodéis”, por la difusión de una verdad que se grita entre las voces que nunca son escuchadas. Sus vacaciones indefinidas son la historia de una poeta viva en una ciudad muerta. El documental narra, en primera y última instancia, la vida. Las ganas de transgredir, de bailar, de amar y de follar, de batear en el Raval o en cualquier otro tablero, independientemente de sus centros políticos. De asistir a teatros ocupados, de manifestaciones, de conciertos, de fiestas para pagar abogados, de viajar, cruzar fronteras, y de volar en tu cabeza y en las de los demás. Patri murió por estar viva. Porque, al fin y al cabo, la vida, en sus formas más brutales, descaradas, desafiantes y coquetas, es una rebelión contra la normalidad. Eso no se puede permitir. La creatividad no es controlable. Y las sonrisas no se apagan ni a hostias

Tenemos que ver Cuéntame

A mí me encanta Cuéntame cómo pasó. He crecido con esa serie desde que se estrenase en TVE en 2001. Me encantaba ver a una familia de clase media a priori normal, con sus problemas económicos y sus aspiraciones de grandeza pequeño empresariales en el desarrollismo de los años 60 y el boom económico y consumista. También el cambio de mentalidad respecto al papel de la mujer a través de los años con el debate sobre la violencia de género, el voto, la asistencia de la mujer a la universidad, las madres solteras y la separación, la píldora y la forma de enfocar la sexualidad. Especialmente me gustaban los capítulos en los que tenía lugar la persecución de la disidencia , las organizaciones en la clandestinidad, las manifestaciones y luchas estudiantiles en el tardo Franquismo que representaba la rebeldía de Toni Alcántara. No es que la representación de la oposición política fuese la más exhaustiva pero sí que era la más explicativa hacia un público no militante.

La serie también trató el atentado contra Carrero Blanco, la muerte de Franco, la expansión de la droga a comienzos de los 80 y el cáncer, el acoso y el abuso sexual y cómo la justicia ultra conservadora y sexista era (y es) reticente a creer a una mujer denunciante, a la que se le hace el juicio moral antes que el agresor, la vida en la cárcel, la dimisión de Suárez en Enero del 81, el Golpe de Estado del 23F y la llegada del PSOE al poder en 1982. Lamentablemente, que esto último se tratase no significa que se hiciese bien, igualmente que deja mucho que desear el tratamiento del declive de UCD y se ensalza el papel del rey en el 23F. Durante las últimas temporadas de la serie que coinciden con la llegada del Partido Popular al gobierno en 2011, la carga de representación sociopolítica del país ha ido menguando hasta ser anecdótica. No es que el PSOE sea a la práctica más progresista que el PP por mucho que su nuevo frame, Pedro Sánchez, lo intente divulgar, pero se nota la diferencia en la serie.

En cambio, se dedicaron durante toda una temporada a una infidelidad de Antonio Alcántara y cómo su matrimonio con Mercedes se iba degradando. Unas interpretaciones magistrales de Ana Duato e Inmanol Arias, todo hay que decirlo, pero la serie dejó de ser un retrato de la Transición para pasar a ser un burdo culebrón con un predominio del sexo y el affaire.

El pasado jueves 8 de enero la serie volvió con la nueva temporada y el capítulo Poco a poco y en ella tres focos de atención: la movida madrileña y su carga cultural, la situación del matrimonio Alcántara, y ETA. Especialmente ETA. Obviamente, era de esperar y así debe ser en tanto que es uno de los fenómenos más importantes de la Transición pero el cómo es esencial. Durante todo el capítulo se hizo énfasis en el terrorismo: “Nuestra joven Democracia cada vez más asentada no cesaba en su empeño de transformar el país de arriba a abajo. (…) Fue un tiempo en el que no había día sin un atentado, sin una bomba, un asesinato, o un secuestro. Como el que sufrió en aquellos días Diego Prado y Colón de Carvajal”, cuyos secuestradores están en el barrio de los Alcántara según la policía. Coño, siempre por medio. Eso sí, ni una sola explicación de los motivos políticos de la organización, que no significa una justificación, únicamente su trasfondo y motivación para optar por la vía armada. Primer sesgo brutal. Por otro lado, ni una mención a la ultraderecha del Batallón Vasco Español activo desde 1975 a 1981 ni al terrorismo de Estado del GAL (Grupos Antiterroristas de Liberación), pese a estar en 1983 cuando ya estaban en activo aunque no será hasta 1987 cuando Diario 16 lo comience a investigar. Ahora hay que esperar a ver si la serie se digna a mencionar alguna de los múltiples atentados hasta el 87 del GAL, y las continuas denuncias de torturas a presos vascos presentadas.

Cuéntame se propuso ser una serie que retratase la realidad político-social del Estado español hasta la fecha y lo ha conseguido. Que actualmente se omitan fechas relevantes, se ignore la actividad de partidos políticos minoritarios, el nacionalismo vasco y catalán, y que junto a ETA existió un GAL, es el fiel reflejo del tipo de Estado en el que vivimos, con unos de medios de comunicación que parecen panfletos. La serie no sólo hace un viaje al pasado sino que también hace un viaje al futuro de los Alcántara, nuestro presente, en tanto que muestra indirectamente en los 80 la situación de la política y los medios de comunicación de 2015 por lo que tenemos que ver Cuéntame cómo pasó. Si puede ser pirateado; no le demos audiencia.

En este punto, lo más gracioso es que tras el capítulo RTVE emitió el documental Los años del plomo de Ochéntame otra vez sobre las víctimas de ETA del que llama la atención la carga agresiva a día de hoy, en enero de 2015, con la banda sin actividad, frases como “el pueblo le pedía a Felipe González venganza”, y el Réquiem de Mozart como banda sonora. Creo que no hace falta explicar por qué.

El antimilitarismo feminista en los 80. ¿Lucha olvidada?

A comienzos de la 1ª Guerra Mundial, Rosa de Luxemburgo promulgó que militarismo, armamentismo, y colonialismo eran los tres recursos que utilizan las clases dominantes para perpetuar una sociedad desigual e injusta. Luxemburgo escribió que los ejércitos eran una herramienta de control social y el militarismo una de las formas más cruentas del capitalismo. Eso no significa que fuese una antibelicista ya que se posicionó a favor de la existencia de milicias populares, es decir no era una pacifista como tal, sino una teórica crítica con las estructuras militares y la cultura de la guerra. Así pues, uno de los principales referentes del Movimiento por la Paz y antimilitarismo de las últimas tres décadas es una mujer y marxista. En 1889, sin embargo, la escritora y pacifista Bertha Von Suttner ya criticó en su novela ¡Abajo las Armas! la cultura del militarismo, la virilidad ligada a los actos bélicos, y la complacencia de la iglesia con los actos guerra. Posteriormente, numerosos grupos de mujeres continuarán sus legados.

Es 1988. 1ª intifada palestina. Un grupo de mujeres salen a la calle a protestar contra la ocupación y anexión de los territorios palestinos por el Estado de Israel en un clima de rebelión. Fortaleza y resistencia. Ellas fueron el antecedente de la Red de Grupos de Mujeres de Negro contra la guerra. Cuando estallaron los conflictos de la antigua Yugoslavia grupos de mujeres contra la guerra comenzaron a movilizarse de forma organizada en diversos lugares del mundo. En 1990, se realizó el primer encuentro de la Red de Grupos de las Mujeres de negro en Novi Sad. Este grupo pretende mostrar desde la perspectiva femenina las guerras dado que las mujeres no sólo son protagonistas en tanto que mantienen la estructura económica de los países en conflicto y se encargan de cuestiones como la cura de heridos, sino que son las principales receptoras de la violencia sexual. “Las organizaciones de mujeres han catalogado las agresiones sexuales masivas y sistemáticas contra las mujeres como arma y estrategia de guerra, ya que son planificadas y utilizadas por dirigentes políticos, ejércitos y grupos paramilitares para humillar, desmoralizar y debilitar la capacidad de resistencia de las mujeres y del resto de la población del bando enemigo, y así demostrar su poder y capacidad de dominación sobre ellos.” (Prat: 2008)

Así mismo, dicha red de mujeres promueve el diálogo entre las mujeres de todas las partes de un conflicto, la participación femenina en juicios de guerra, la concienciación contra la guerra y participación en foros, convenciones, y concentraciones de toda índole por la paz. En la red participan mujeres de conflictos como el de Kosovo, Palestina y Colombia, entre otros.

El antimilitarismo feminista

Cabe destacar que a partir de los años 80 surgieron numerosos grupos feministas y antimilitaristas bajo la idea de que las mujeres debían tener espacios de discusión sobre cuestiones propias que les atañen dentro de los conflictos y la lucha por la paz, como en otros nuevos movimientos sociales. Nos situamos a finales de la guerra fría y la preeminente entrada en la OTAN de países como España. Sin embargo, uno de los principales puntos que desencadenaron el movimiento fue la inserción de la mujer en los ejércitos. En 1978, el Partido Socialdemócrata de la RFA impulsó un proyecto de ley que permitía a las mujeres entrar en el ejército. 45.000 mujeres salieron a la calle bajo la proclama de “Las mujeres en el Bundeswerh? Nosotras decimos NO”. A partir de los 80 se formaron grupos por la paz en Múnich, Hamburgo y Bonn. El mismo año en Dinamarca se formó la campaña “Llamamiento de las mujeres por la paz” que en poco tiempo recogieron 50.000 firmas a favor del desarme. A partir de entonces otras ciudades del mundo imitaron el ejemplo. En 1982 surgieron grupos también en la RDA. Pese a que a priori podría parecer que dicha integración era un avance de la igualdad de género, a la práxis proliferan las agresiones sexistas y se ratifica la estructura machista y jerárquica del ejercito, cuerpo de imposición pura y dura. “En todos los ejércitos donde se había incorporado la mujer las discriminaciones que sufrían eran permanentes (no accedían a puestos de mandato relevante, desempeñaban tareas secundarias, no las dejaban entrar a combate…) y las violaciones eran una constante, en la mayoría de casos en un porcentaje mayor que en la vida civil.” (Prat: 2006: 200)

El 28 de agosto de 1981, 40 mujeres y 4 hombres salieron desde Cardiff caminando hasta la base militar de Greenham Conmon donde previsiblemente se iban a instalar 96 misiles nucleares norteamericanos Cruise. Tras diez días de marcha de activistas de todas partes de Gran Bretaña,  llegaron a la base y el 5 de septiembre 4 mujeres se encadenaron a la verja de la entrada principal acompañadas de 39 personas la misma noche. Esa acción dio fruto al Campamento de Mujeres por la paz de Greenham que decidió permanecer delante de la verja hasta que el gobierno decidiese no instalar los misiles. En febrero del 82 el grupo decidió que la acampada seguía únicamente con mujeres.A partir del 83 cuando llegaron los misiles ampliaron las reivindicaciones, como la salida de GB de la OTAN, y las formas de acción como la obstaculización de obras para impedir la instalación de los misiles tumbándose delante de las excavadoras. En enero de 1984 se contó con una participaron de entre 200 y 300 mujeres entre los 17 y 70 años.  El 28 de agosto de 2001 el campamento se disolvió. Llegaron a ver 14 campamentos en toda GB, normalmente mixtos, así como una réplica de Greenham Conmon en La Ragnatela (Sicilia). Todas sus acciones directas fueron no violentas y los 20 años de lucha han quedado para la historia como un icono del movimiento feminista por la paz.

El movimiento en Cataluña en la década de los 80

En Cataluña, durante la campaña impulsada por el gobierno de entrada a la Organización del Tratado del Atlántico Norte, 35 grupos de mujeres firmaron el manifiesto “Las mujeres decimos NO a la OTAN”. Cabe destacar que en 1981 se había formado el Comité de Dones Feministes Anti-OTAN que publicó en la revista Dones en Lluita un manifiesto en contra de la incorporación a la organización bélica. En mayo de 1982, se celebraron las II Catalanes de la Dona en las que participaron alrededor de 1000 mujeres y en las que se criticó el previsible ingreso de España en la OTAN. En noviembre de 1983 un grupo de mujeres reunidas en un cine feminista formaron el colectivo Dones Antimilitaristes (DOAN) que participaron regularmente en coordinadoras pacifistas como CCOP. DOAN se opuso a la entrada en la OTAN, a la inserción de la mujer en las fuerzas armadas, y dio apoyo a las mujeres de Greenhan Conmon. El 24 de mayo de 1984, se celebró el Día Internacional de las mujeres por la paz y el desarme y esa misma noche acamparon en la plaza de Felip Neri. A partir del entonces las movilizaciones fueron constantes. Es destacable la acampada de mujeres antimilitaristas en Begues de 1988 en la que denunciaron que el Parque Natural del macizo de El Garraf tuviera un campo de tiro del ejército y un vertedero de basura.

En este punto se hace necesario apuntar tres tipos de participación de la mujer dentro del movimiento antimilitarista catalán: la organización en grupos independientes antimilitaristas como DOAN, la participación de mujeres jóvenes en grupos feministas concienciados en el movimiento por la paz, como Eix Violeta de Barcelona, y la participación de mujeres en movimientos mixtos como el Movimiento de Objeción de Conciencia al servicio militar obligatorio, los Mili KK, o el colectivo En Pie de Paz.

Entre las principales críticas del movimiento antimilitarista feminista se encuentra:

– La oposición a la entrada en la OTAN

– La crítica a la entrada de la mujeres en las Fuerzas Armadas

– La crítica a los exacerbados gastos militares

– La oposición al rearme y a la educación militarista

– El sexismo y el belicismo del lenguaje e imágenes televisivas

Los grupos de mujeres antimilitaristas de los años 80 han quedado como un referente de desobediencia civil pura y dura. Convocaron congresos, manifestaciones, acampadas, se encadenaron, etc., pero también pidieron la insumisión fiscal a los presupuestos de defensa, la no inserción en el ejército, y la objeción de conciencia, entre otros. Cabe esperar que en momentos de una beligerancia mundial que no se había visto desde la Guerra Fría surjan nuevos grupos de mujeres junto a los ya existentes dentro del Movimiento por la Paz que cooperen con los grupos mixtos  ya que no se debe olvidar que las mujeres en los conflictos armados tienen reivindicaciones propias como la lucha contra el patriarcado, sexismo y las agresiones continuadas, algo que no conoce de fronteras.

Referencias.

Prat, Enric. Mujeres por la paz frente a la guerra y el militarismo. CEIPAZ. 2008

Prat, Enric. Moviéndose por la paz. Hacer Editorial. Barcelona, 2006.

En defensa del periodismo narrativo


Según el propio Shakespeare no hubo historia de amor más triste que la que sesgaron las espadas de los Montesco y los Capuleto. Yo tengo otra.

Lamentable. Se supone que en la era periodística actual, la información debe ser clara, concisa, y en la medida de lo posible imparcial y objetiva. Las noticias tienen que responder a la estructura de pirámide invertida (organización de datos de mayor a menor importante), y contestar a las preguntas Qué, Quién, Dónde, Cuándo, Cómo, Por qué, paradigma establecido por el sociólogo Harold Lasswell a partir de 1948, momento de eclosión informativa dada la beligerancia mundial. Este prototipo de organización de la información ha conllevado una objetivación de la realidad que no deja lugar apenas para la interpretación utilizando un lenguaje lo más neutro y simple posible, exento de cualquier matiz y, por ende, reflexión, delimitando las fronteras entre información real y ficción a base de dejar la narración literaria para la segunda. No obstante, a partir de los años 60 del siglo XX, diversos periodistas y autores comenzaron a cuestionar el asentamiento de cátedra de este tipo de forma narrativa estructurando textos en los que incluía narración literaria, descripción minuciosa, retrato, e incluso ficción, aunque la combinación ya se había practicado anteriormente. El punto de partida de este tipo de periodismo denominado “New Journalism” se fija en la novela A sangre fría (1966) de Truman Capote, que mezcla un asesinato real de un granjero y su familia de Kansas en 1959 con la forma narrativa de la novela realista. Junto a Capote, Norman Mailer está considerado el promotor principal de esta nueva forma de periodismo.


Autores como Albert Chillón en su manual Literatura y periodismo. Una tradición de relaciones promiscuas, hacen una definición de los distintos géneros que hasta la fecha han caracterizado a la redacción periodística y a la tradición literaria. Entre ellos, el ensayo se estructura como una forma de desgranar la realidad interpretando unos hechos constatados, relacionándolos con el conocimiento asentado a priori, y reflexionando sobre ellos. Por otro lado, las biografías y los retratos representan la vida de un sujeto de relevancia descrita de forma literaria para hacer armónica la sucesión de hechos reales. Por su parte, las crónicas de viajes que recibieron su impulso con la eclosión del movimiento romántico también aunaban la realidad y la ficción sin delimitar la línea.


Todos estos géneros tienen una función expresiva por medio de su forma de narrar ya que “el lenguaje no sólo nombra y designa, sino que alude y sugiere. No es sólo concepto racional sino imagen y sensación” (Chillón, 2002: 35) A finales del siglo XIX, periodistas-literatos como Theodor Dreiser comenzaban a hacer escuchar la posibilidad de mezclar la ficción y la realidad. A comienzos del siglo XX empezaron a surgir reportajes en forma de novela de la mano de John Reed con México Insurgente en 1914 en la que narraba la revolución mexicana encabezada por Emilio Zapata, poniendo los antecedentes de lo que sería el gran reportaje novelado de comienzos del siglo XX, caracterizando a los personajes. En 1937, George Orwell narrará en su obra El camino de Wigan Pier las condiciones sanitarias de los mineros ingleses de la época. Escritores como Hemingway acabaron escribiendo en periódicos como Times y Vogue crónicas y reportajes que posteriormente utilizaron para escribir piezas literarias. Otros escritores y cronistas como el catalán Josep Pla y el ruso IIya Ehremburg también realizaron esta hibridación en las primeras décadas del siglo.


Como se ha apuntado anteriormente, la llegada de los años sesenta y los nuevos movimientos sociales y culturales de la época conllevará el cuestionamiento de las formas de narrar predominantes hasta la fecha. Una nueva generación de escritores acabara conformando la denominada corriente del Nuevo periodismo norteamericano. Entre las principales características de un grupo que no acabó siendo un movimiento por su heterogeneidad se encuentran el rechazo a la retórica de la objetividad, que a la hora de la verdad no era tal, y a las formas de narrar convencionales. “Tenían en común dos rasgos esenciales: por un lado el rechazo abierto a las técnicas, rutinas y formas dominantes en la prensa escrita de los Estados Unidos durante la década de los sesenta; y por otro, la incorporación de procedimientos de escritura propios de la novela realista y, en menor grado, de otros géneros literarios, tanto testimoniales como de ficción.” (Chillón, 2002; 223)

Para Tom Wolfe, uno de los periodistas más reconocidos de la nueva corriente, “en aquella época, a mediados de los años sesenta, uno sólo era consciente de que de repente había aparecido una especie de excitación artística en el periodismo y que aquello era algo nuevo en sí mismo.” (Wolfe; 1973) Según Chillón, estas nuevas formas narrativas del periodismo en sus inicios fueron consideradas información poco relevante, relegadas a las secciones de opinión y soft news (noticias blandas), de poco interés. Otros nuevos periodistas destacados fueron Oriana Fallaci y Manuel Leguineche. Por su parte, en la misma época se crea el icono del Periodismo gonzo de mano de Hunter S. Thompson. 


Dentro de la tradición periodística europea, durante el último tercio del siglo XX surgieron numerosas publicaciones que contribuían a la tradición literaria: suplementos culturales de diarios como The Times o magazines de cultura como Ajoblanco, El Europeo, o Rolling Stone. Como periodista de forma literaria destaca Ryszard Kapuscinski en cuyas piezas combina ensayo y poética, siempre con una sólida base documental. (Serrano; 2011) Dentro de las corrientes europeas que giran hacia el periodismo de investigación, es decir, al afán por mostrar datos ocultos sin juzgar, otro de los periodistas que destacan es Günter Walraff por la realización de investigaciones periodísticas a partir de la infiltración en conflictos y situaciones de vulneración de derechos humanos durante años, transformando su identidad. Estas investigaciones acaban en publicaciones de novelas como Cabeza de Turco (1985), sobre la discriminación y xenofobia en la Alemania occidental, experimentadas en diversos trabajos entre ellos en una fábrica fundición Thyssen. “Los procedimientos de trabajo y escritura de Günter Wallraff son un excelente ejemplo de fusión entre la actitud y las técnicas propias del periodismo de investigación y los recursos de composición y estilo acuñados por las tradiciones, netamente literarias, del relato de experiencias y la narrativa realista.” (Chillón, 2002: 317)

Dentro de la tradición periodística española, el nuevo periodismo comenzó a tener lugar en la transición política con el surgimiento de revistas como la Cartelera Turia, Fotogramas, Ajoblanco o Serra d’Or. Periodistas de esta tipología destacan Manuel Vicent, Monserrat Roig, o Maruja Torres. Todos ellos pretendían reivindicar la figura del periodista como un intelectual que interpreta y explica una realidad compleja por lo que había que utilizar de forma expansiva el lenguaje. Según Albert Chillón, “para los nuevos periodistas españoles la voluntad de estilo ha obedecido no a un simple embellecimiento u ornamentación hueros, sino a la convicción de que sólo una escritura estéticamente ambiciosa puede ser una escritura éticamente responsable.” (Chillón, 2002: 359)

Cabe nombrar que numerosas novelas de ficción han tenido como objeto retratar realidades sociales reales a lo largo de la historia. Ejemplos de combinación de realidad y ficción son la novela realista por antonomasia Madame Bobary, de Gustave Flaubert, sobre el romanticismo burgués del siglo XIX, El retrato de Dorian Gray de Oscar Wilde, sobre la decadencia de la sociedad victoriana también en el siglo XIX, Servitud de Joan Puig i Ferreter, sobre la prostitución del periodismo en la Barcelona de los años 20, o Scoop de Evelyn Waugh, sobre la decadencia del periodismo de corresponsalía británico de los años 40.

Sin embargo toda esta tradición en los últimos años se ha menospreciado. Se considera la objetividad aquella luz que debe guiar al mundo, y se desarrolla una retórica falaz en torno a esta idea ya que depende de cómo se priorice la información ya te estás posicionando, jerarquizando, dando relevancia o quitándosela a unos hechos, aún sin utilizar ningún adjetivo. Como dice el profesor Xavier Giró, “es un acto de cinismo brutal”. Y todo el discurso se olvida cuando el periodismo político se convierte al sensacionalismo y panfletarismo con titulares como “Todo el país contra ETA” de El País en 1997, y aún así se vende como hechos objetivos y no opiniones de unos medios de comunicación serviles y manipuladores. La literatura, la expresividad, han sido relegadas a las columnas de opinión y por lo general no tienen cabida en los reportajes, aún cuando el lenguaje construye, como se ha apuntado anteriormente. El periodismo de datos se ha alzado como garante del rigor obviando la información y los matices que puede otorgar la narración de una historia. Sin embargo, existen medios como  Gato Pardo, Som Atents o Jot Down que actualmente reivindican no sólo la posibilidad sino la necesidad de hacer buen periodismo con la descripción de detalles, la narración de historias, y el uso de los recursos de la literatura para conseguir transportar al lector a las situaciones descritas en pro de la comprensión y la emoción, que no son excluyentes. 

“He esperado casi un mes pero nada, en Italia nadie dice ni pío. A veces en los países se dan extraños y unánimes silencios colectivos que en realidad dicen mucho. Sin ir más lejos lo hemos visto estos días en España con la abdicación del rey, sin que nadie en los grandes medios diga nada medianamente crítico. Sobreviene una especie de hipnosis general de responsabilidad o temor institucional. En el caso de Italia me refiero a algo más grave, la condena definitiva a siete años de cárcel de Marcello Dell’Utri por sus relaciones con la Mafia y por ser durante dos décadas el enlace de Silvio Berlusconi con la cúpula de Casa Nostra.”  Crónicas de la mafia. El gran silencio sobre Berlusconi. 

 

Chillón, Albert. Literatura y periodismo. Una tradición de relaciones promiscuas. Barcelona. Ed. Aldea Global. 2002.

Serrano, Pascual. Contra la neutralidad. Madrid. Ed. Península. 2011

Wolfe, Tom. Nuevo Periodismo. 1973. Barcelona. Ed. Anagrama. 1977.

Wolfe, Tom. La Izquierda exquisita & Mau-mauando al parachoques. Barcelona. Ed. Anagrama. 1973.